especial de temporada: Carolina Camacho

Foto cortesía de Carolina Camacho

Foto cortesía de Carolina Camacho

descubrimos la música de Carolina Camacho gracias a Tamara Levinson, la primera persona sobre quién escribimos en especial de temporada

específicamente, descubrimos a Carolina Camacho gracias a una pieza de su más reciente EP, Afrotaína. la pieza se llama Amarra y es el primer y más fuerte destello de esperanza que hemos visto salir de lo que se conoce como reggaetón.

Amarra. pieza #3 de Afrotaína. 3 minutos y 40 segundos de dembow empoderante con lírica como:

Me mando sola

Me bailo sola

Camino sola

Me muevo sola

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Ay qué sabor de cuerpo

Es mío, mío y yo no lo vendo

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Nací completa

Mirá que yo no ando buscando dueño

Me creo libre, dueña de mi tiempo

pero no es sólo la lírica lo que hace de Amarra una pieza tan única. es también el flow de la música y esa voz tan única, tan Carolina Camacho.

la voz de Carolina nunca deja de maravillar y seducir. Afrotaína por ejemplo, es como un viaje cósmico por las raices y profundidades de la tierra guiado por el canto de Carolina: a veces el canto es bajito, a veces altísimo; a veces breve y a veces largo y profundo; a veces lento y pasivo, a veces rápida y determinada. el canto de Carolina se escucha y se siente como la unión y expresión de quién sabe cuántas voces ancestrales y mágicas; es un trance y es para todo público.

volviendo a Amarra, la pieza #3 de Afrotaína, no es que sea puramente reggaetón. la música de Carolina Camacho en general no cae dentro de una sola categoría; es una mezcla innovadora de estilos, ritmos e instrumentos; es música de alguien que crece escuchando todo el espectro de ritmos latinos pero en vez de calificarlo/rechazarlo como anticuado, o en vez de buscar inspiración en raíces ajenas, opta por apreciar lo que tiene y apoderarse de esa paleta musical para crear algo nuevo que a su vez celebra sus orígenes.

hay poder en nuestro pasado. sea cual sea nuestra historia, de ahí es donde viene la magia, ahí en esas esas experiencias únicas que nos definen como individuos, como sociedad, como cultura, habitan un trillón de musas. es cuestión de poner atención a lo que nos dicen, como lo hizo y lo hace Carolina Camacho.

Carolina utiliza bases familiares y/o tradicionales como ritmos tribales, electrónicos y reggaetoneros para seducirnos y para que pongamos atención, pero una vez ahí y atentos nos sorprende con transiciones abruptas y lírica honesta y directa que pone las cartas sobre la mesa: nací completa, mirá que yo no ando buscando dueño, me creo libre y dueña de mi tiempo.

para uno que tiene sobrinos y los ve por ahí que con apenas 4 años ya se saben El Taxi, es esperanzador ver a artistas que reconocen que canciones como El Taxi tienen ritmos pegajosos que se pueden aprovechar pero para propagar sabor, deleite y mensajes de poder y respeto. 

nada de malo tiene querer bailar, no hay que sentirse culpable porque Safari algo tiene que lo hace a uno perderse en el momento, algo tiene que de inmediato es uno y el cuerpo de uno, algo tiene que le recuerda a uno el regalo y el goce que es el poder movernos al son de un ritmo. algo de malo tiene cuando los ritmos contagiosos de Safari y El Taxi vienen acompañados de mensajes que ningún bien le hacen a la mujer ni a las relaciones humanas sanas. algo de malo tiene ver al sobrino de uno cantando piezas que desde los 4 años le están diciendo que la mujer es para verle el "culo de mula".

gracias Carolina Camacho por crear una canción como Amarra y EPs como Afrotaína que nos regalan ritmos de goce mezclados con palabras de sanación y respeto.

p.d. ya le pedimos a Carolina que por favor venga a Costa Rica y nos dijo que tal vez en el 2018 #omg