¿es conceptualizable la estética?

Fabián Monge

 

Las máscaras africanas que tanto han sido inspiración para el arte contemporáneo, no solo tienen una búsqueda estética particular, sino que también nos sugieren, a través de una deconstrucción de la realidad, replantear aspectos ya obviados en lo que a facciones y funciones se refiere. Esta deconstrucción inspiró mucho el periodo cubista de Picasso, cuando él replantea la realidad modelando hermosas formas que a su vez incentivan el intelecto.


 
 

La búsqueda estética y la cacería de ideas conceptuales son dos exploraciones que históricamente parecen separarse cada vez más. Y es que aunque cuando René Magritte representa objetos con subtítulos contradictorios, lo cual es algo muy conceptual, las obras son de un gusto y calidad exquisitos que manejan la belleza con conocimiento y efectividad, en donde el logro principal se manifestará cuando el espectador deconstruya y reconstruya la definición “objetiva’’ de lo que está apreciando. Por este motivo el proceso no parece estar vinculado a una búsqueda estética, ya que solo es necesario que exista una imagen en contradicción con una palabra, pero la hermosura o valor estético de la imagen es irrelevante para esa contradicción.

 
“La clef des songes”, 1898-1967, René Magritte

“La clef des songes”, 1898-1967, René Magritte

 

Francis Picabia también nos presenta sus “Machines”, formas mecánicas muy hermosas y bien realizadas a las que les da nombres contradictorios y sugerentes como: “Daughter Born without Mother” o “Le saint des saints c'est de moi qu'il s'agit dans ce portrait” [The holy of the holies is to me that it is in this picture]. La relación NOMBRE-OBRA parece ser una excelente combinación para experimentar con la pintura conceptual, una manera de asociar conceptualismo con belleza, donde es necesaria una estética pero donde esta estética no es necesaria para el proceso conceptual en sí.

 
 

“Fille née sans mère” [Girl Born without a Mother], 1916-1917, Francis Picabia

 
 
 

Según Marcel Duchamp, el arte “retinal” y la búsqueda de la estética están sobrevalorados, lo cual nos limitan de investigar el mundo desde una perspectiva más cognitiva que sensorial. Por eso habla del buen gusto como el peor enemigo del arte. No sabemos ni de dónde vienen o qué provoca nuestros gustos, y aun así le damos la espalda a experiencias verdaderamente valiosas por algo que puede ser tan subjetivo, cambiante, manipulable como lo son los gustos. (Juliette ocupaba un ejemplo. Ejemplo: si a uno no le gusta el calor, entonces uno no va a la playa). Lo hermoso y lo feo no son contrarios, por más distintos que parezcan ambos son llamativos y dependen tanto de la subjetividad de los gustos como de la objetividad del estudio estético para diferenciarlos. Sin embargo, lo contrario a lo hermoso y lo feo, a lo llamativo, sería aquello que no llame la atención, y es esto de lo que Duchamp no puede escapar porque es necesario para hacer relevantes unas cuantas cosas cotidianas, juntadas y exhibidas en galerías y museos de arte. Duchamp no atribuye valores estéticos a su obra, pero en su pintura “Network of Stoppages’’ podemos apreciar su obvio conocimiento de diseño y contraste siempre en total balance con el ejercicio conceptual que la obra propone, así también su obra “Fountain’’, que no es cualquier orinal, él mismo lo escogió, lo cazó, lo acostó; es un diseño en específico y su valor estético en esa “nueva’’ posición contribuye también a su cambio de función. “Fountain’’ me remite a las curvas y deconstrucciones de las máscaras africanas, no porque se parezcan en absoluto, sino porque así como esas mascaras cambian la forma, y en apariencia la función de todos sus rasgos faciales, la nueva colocación del orinal, así como la de todos sus “ready mades’’, propone nuevos lineamientos estéticos que contradicen su función original, lo cual genera lineamientos conceptuales. Estas nuevas formas son igualmente relevantes para la búsqueda estética como para el ámbito conceptual.

 
 
“3 Standard Stoppages”, 1913-1914, Marcel Duchamp.   En esta obra el autor genera 3 representaciones propias del metro a partir de la medida del metro estándar.

“3 Standard Stoppages”, 1913-1914, Marcel Duchamp.

En esta obra el autor genera 3 representaciones propias del metro a partir de la medida del metro estándar.

“Network of Stoppages”, 1914, Marcel Duchamp.   En  “Network of Stoppages”  el autor aplica las 3 nuevas representaciones generadas en  “3 Standard Stoppages”  utilizando una obra inédita de su época cubista como fondo ideal para la composición estética que desea crear.

“Network of Stoppages”, 1914, Marcel Duchamp.

En “Network of Stoppages” el autor aplica las 3 nuevas representaciones generadas en “3 Standard Stoppages” utilizando una obra inédita de su época cubista como fondo ideal para la composición estética que desea crear.

 
 

David Deutsch habla de la estética como un patrón de atracción al que reaccionamos a través de nuestros sentidos. Argumenta que el ser humano en particular es el único ser en la tierra con la capacidad de percibir los gustos y atractivos estéticos producidos y capturados por una gran cantidad de especies terrestres. Reconoce que el ser humano ha logrado descifrar objetivamente algunos de los secretos estéticos más fundamentales, así como asimilarles nuevas funciones y metas.

Si una mariposa se mimetiza en el tronco de un árbol, su valor estético sería cero, ya que sería imperceptible, no sería fea ni bonita, no se vería; pero si cambiamos su entorno, si la posamos sobre un fondo blanco impecable, vamos a encontrar en ella un patrón estético increíblemente complejo y, hermoso o feo, atractivo para su pareja pero invisible para otras especies. Así entonces en la relación entorno-figura, en la sobreposición de imágenes y hasta en el OP-art se pueden considerar también los juegos de conceptualización, donde evidenciar o camuflar figuras y dimensiones, deconstruya y proponga la reconstrucción de su significado o función. Este sería un buen acercamiento para unificar ambos procesos como ideas y formulaciones más intelectuales, permitiéndonos entender mejor nuestra subjetividad.

Entendiendo la belleza como algo objetivo, estudiable y funcional -evidente gracias a los logros y descubrimientos artísticos- es que se le puede considerar también como una herramienta conceptual, así como la conceptualización un área de estudio estético. Y es que las ideas más atractivas suelen ser las más elegantes y efectivas, características que a su vez son también valores estéticos.


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